Venus entra en Aries y se queda entre 23 y 27 días, salvo que haga retrogradación (entonces se estira a 4 meses). Es un tránsito rápido, frontal y sin adornos. Venus rige lo que deseas y cómo lo pides; Aries le quita la diplomacia. El resultado: vas a querer cosas con más claridad y menos paciencia para justificarlas.
El cambio
El cambio real no es 'más pasión'. Es que el deseo deja de esperar permiso. La gente que llevaba meses postergando una conversación, pidiendo un aumento, cerrando un vínculo o lanzándose a alguien — lo hace ahora. Venus en Aries no seduce, persigue. En lo financiero también: decisiones de compra más impulsivas, negociaciones más directas, menos tolerancia a relaciones laborales tibias. Si algo no te enciende, se nota.
Cuándo pega más fuerte
El tránsito pega más fuerte cuando toca placements activos en tu carta progresada. Si tu Venus progresada está en un signo de agua — por ejemplo Piscis en Casa VII — este tránsito de Aries entra como un choque: tu modo actual de amar es receptivo y difuso, y Venus en Aries empuja a definir, elegir, cortar ambigüedades. Cuanto más pasivo sea el Venus progresado, más disruptivo se siente este paso. Revisa también tu Casa I y Casa VII natales: ahí es donde vas a sentir la urgencia relacional.
Qué hacer
Movimiento concreto: usa estas semanas para iniciar, no para cerrar. Es energía de apertura — la primera conversación, el primer mensaje, el pitch, la invitación. No firmes contratos largos ni decisiones que exijan paciencia. Si tienes algo pendiente de decir, dilo ahora; Venus en Aries castiga el silencio estratégico. Y cuida el dinero impulsivo: la misma energía que te hace valiente te hace comprar cosas que en Tauro no habrías mirado.
Lectura equivocada
Lectura equivocada común: creer que Venus en Aries garantiza romance nuevo. No. Garantiza claridad sobre lo que quieres — que a veces significa terminar, no empezar. Tampoco es 'Venus en su peor signo'. Es Venus sin filtro, y eso puede ser exactamente lo que tu vida amorosa necesitaba.