El Sol entra en Leo cada año entre el 22 o 23 de julio y el 22 o 23 de agosto, y se queda aproximadamente 30 días. No es un tránsito raro ni sutil: es anual, visible, y marca el punto más luminoso del calendario solar. Durante ese mes, la energía del Sol opera en su propio signo, sin filtros, en su expresión más directa.
El cambio
El cambio real del Sol en Leo no es 'sentirse más creativo'. Es que la identidad deja de negociar. Lo que durante meses estuvo pidiendo permiso — un proyecto, una decisión, una forma de mostrarte — empieza a moverse porque sí. Leo no debate, afirma. Por eso este tránsito expone con claridad dónde te estás achicando y dónde estás listo para ocupar espacio. Lo que sobrevive a Leo es auténtico; lo que no, se cae solo.
Cuándo pega más fuerte
El tránsito pega más fuerte cuando conecta con placements progresados en signos de fuego o en Casa V. Si tu Sol progresado está en Tauro en Casa IX — como en la carta de referencia — el Sol en Leo forma una cuadratura que empuja a confrontar: la estabilidad que construiste ¿te expresa o te contiene? Los momentos más intensos suelen caer entre el 5 y el 15 de agosto, cuando el Sol cruza los grados medios del signo.
Qué hacer
Durante Leo no planifiques, muestra. Saca el proyecto que tienes guardado. Haz la llamada. Publica. Pide lo que quieres sin disfrazarlo de pregunta. Este tránsito premia la exposición, no la prudencia. Si lo vives en modo introspectivo, lo desperdicias. El movimiento correcto es visible: algo tuyo tiene que salir al mundo este mes.
Lectura equivocada
El misread más común es pensar que el Sol en Leo es ego o vanidad. No lo es. Es el ejercicio anual de recordar que tu identidad no necesita justificación. La otra confusión: creer que hay que 'sentirse brillante' para aprovecharlo. Falso. Leo no se siente, se hace. La luz viene después del acto, no antes.