El Sol transita Libra cada año entre el 23 de septiembre y el 22 de octubre, aproximadamente 30 días. Marca el equinoccio de otoño en el hemisferio norte: el punto exacto donde el día y la noche duran lo mismo. Esa simetría no es decorativa — es la tesis del tránsito. Durante un mes, la vida te mide en balanzas.
El cambio
El cambio definitivo es este: Libra saca tu identidad del espejo interior y la pone frente a otro. Con el Sol en Aries eras tú contra el mundo; con el Sol en Libra eres tú reflejado en alguien. Se abren negociaciones que venías evitando. Salen a la luz contratos tácitos — en pareja, en sociedad, en trabajo — que ya no se sostienen. Las decisiones que requieren dos firmas son las que mueven la aguja este mes, no las que tomas solo.
Cuándo pega más fuerte
Este tránsito pega más fuerte cuando activa una Casa VII cargada en tu progresada. En la carta de referencia, con Luna progresada en Piscis en Casa VII y Venus progresada también en Casa VII, el Sol en Libra no se siente como una brisa — se siente como un espejo encendido a máxima potencia. Si tu progresada tiene planetas personales en Casa VII o en Libra , este mes es donde la relación (o su ausencia) define el año entero.
Qué hacer
Qué hacer: usa este mes para cerrar o formalizar. Libra no es indecisión, es el momento de firmar. Si hay una conversación pendiente con alguien — pareja, socio, cliente — tenla antes de que el Sol entre en Escorpio el 23 de octubre, porque después se vuelve subterránea. No persigas armonía falsa. Elige la relación que te sostiene el peso, suelta la que solo decora.
Lectura equivocada
Lo que la gente malinterpreta: creen que Libra es pasividad o estética. No. Libra es el signo de Venus y también la exaltación de Saturno — belleza con estructura, justicia con consecuencia. Este tránsito no te pide ser agradable. Te pide ser justo, y eso a veces incomoda más que el conflicto directo.