El Sol entra en Tauro alrededor del 20 de abril y se queda hasta el 20 de mayo — unos 30 días. Es el momento del año donde la energía deja de empujar y empieza a asentarse. Tauro es tierra fija: no quiere movimiento, quiere resultado tangible. Lo que sembraste en Aries ahora pide raíz.
El cambio
El cambio real que trae este tránsito: tu cuerpo vuelve a mandar. El Sol en Tauro corta la prisa mental y te devuelve al ritmo físico — comida, dinero, piel, descanso, placer concreto. Las decisiones que tomes desde la ansiedad no van a sostenerse este mes. Las que tomes desde lo que tu cuerpo reconoce como estable, sí. Es un tránsito que separa lo real de lo performativo: lo que no tiene base material o sensorial se cae solo.
Cuándo pega más fuerte
El tránsito pega más fuerte cuando toca un planeta personal en la carta progresada (cómo has evolucionado desde tu nacimiento hasta hoy). Si tu Luna progresada, Venus progresada o Mercurio progresado están en Tauro , Escorpio , Leo o Acuario , este mes es un punto de inflexión, no un mes más. Ahí es donde el tránsito deja de ser clima general y se vuelve personal — especialmente si cae sobre tu Casa II (dinero, recursos, valor propio) o Casa X (carrera, reputación).
Qué hacer
Mejor movimiento ahora: baja una marcha. No firmes nada que no hayas digerido durante al menos una semana. Invierte en lo que se puede tocar — tu cuerpo, tu casa, tu ingreso base. Este no es mes de pivote ni de reinvención; es mes de consolidar. Si algo te está pidiendo paciencia, dáselo. Si algo te está pidiendo prisa, desconfía.
Lectura equivocada
El error común es leer el Sol en Tauro como pereza o estancamiento. No lo es. Es acumulación silenciosa. Lo que parece que no se mueve este mes es lo que en realidad está echando raíces — y eso es lo que te va a sostener cuando llegue el ruido de Géminis en mayo.